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Edad 92

Una recolectora de gente, generosa, amante del humor y siempre dispuesta a animar a los demás, Hermana Rose tendía la mano, con un corazón tierno y misericordioso, a los pobres y enfermos.  

Nacida en Filadelfia de padres irlandeses, Rose sintió una gran compasión por quienes se enfrentan a una pérdida dolorosa tras la temprana muerte de su hermana Kathleen a los siete años. Su profunda fe se forjó en el cariñoso hogar de los Morris, en un vecindario mayoritariamente católico e irlandés, así como durante su etapa escolar en la Escuela Primaria Santa Rosa de Lima y en la Escuela Secundaria «West Catholic», ambas en Filadelfia.  

Arraigada en un profundo amor a Dios y el deseo de dedicarse a una vida de servicio al pueblo de Dios, Rose respondió al llamado a la vida religiosa a los diecisiete años y entró en la congregación de las Hermanas de la Misericordia en Merion, Pensilvania. Su licenciatura en humanidades por la Universidad de Villanova, en Villanova, Pensilvania y su maestría en Educación por la Universidad de Temple, en Filadelfia, Pensilvania, le dieron a Rose las herramientas necesarias para enseñar y liderar con conocimientos, creatividad y entusiasmo. 

Ella fue maestra de primaria durante veintiún años en la Arquidiócesis de Filadelfia y tres años en la Arquidiócesis de Miami, Florida; en la Escuela San Juan Apóstol de Hialeah, Florida. Fue directora de la Escuela San Cristóbal de Filadelfia durante siete años y de Nuestra Señora de Lurdes durante seis, ambas en Filadelfia. En sus últimos años de ministerio activo, dio clases en la Academia Walsingham de Williamsburg, Virginia. Durante treintaitrés años, Rose se dedicó sin descanso a llevar el amor de Dios a la niñez, al profesorado, al personal, a las familias y a la comunidad. 

Durante sus años de jubilación, a Rose le encantaba pasear por los pasillos del Convento McAuley en Merion, Pensilvania, su último hogar en la tierra, como recordatorio de su compromiso de seguir siempre los pasos de Jesús.