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Cuarto domingo de Cuaresma – 30 de marzo del 2025
De Hermana Sheila Stevenson, Rochester, Nueva York, Estados Unidos
Antes, ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor.
Efesios 5, 8-14
Vivan como hijos de la luz.
Ahora bien, el fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad.
Sepan discernir lo que agrada al Señor,
y no participen de las obras estériles de las tinieblas;
al contrario, pónganlas en evidencia.
Es verdad que resulta vergonzoso aun mencionar
las cosas que esa gente hace ocultamente.
Pero cuando se las pone de manifiesto, aparecen iluminadas por la luz, porque todo lo que se pone de manifiesto es luz.
Por eso se dice:
Despiértate, tú que duermes,
levántate de entre los muertos,
y Cristo te iluminará.
En el bautismo, cada una de nosotras recibió una vela encendida con las palabras: «Recibe la luz de Cristo». Esta luz se te confía para que la mantengas encendida con fuerza, de modo que, iluminada por Cristo, puedas caminar siempre como hija de la luz y perseverar en la fe… Hoy, San Pablo, escribiendo a la Iglesia de Éfeso, anima a sus creyentes a caminar en la luz haciendo lo que es bueno, correcto y verdadero; nada bueno puede salir de la oscuridad. En la luz vemos y sabemos más claramente lo que Jesús nos pide y lo que es agradable a Dios. Desde su prisión, Pablo anima apasionadamente a las personas creyentes a examinar sus acciones y elegir caminar en la luz, mostrando a la gente una salida de la oscuridad y hacia la luz de Cristo.
Todas las personas tenemos momentos de oscuridad en nuestras vidas, pero no es ahí donde debemos quedarnos para vivir plenamente la vida a la que se nos llama a vivir. Con ánimo y esperanza, podemos superar nuestra oscuridad, porque sabemos por fe que no podemos ser personas cristianas productivas si permanecemos en la oscuridad.
- ¿He tenido momentos en los que he vivido en la oscuridad? ¿Cómo he superado esa oscuridad y he pasado a la luz? ¿Quién o qué me ha ayudado?
- ¿Me tomo el tiempo para discernir si mis actividades están en armonía con la luz de Cristo?
- ¿Reflejan mis conversaciones la luz de Cristo que vive en mí? ¿O reflejan la oscuridad que veo/siento a mi alrededor?
Firmes en la fe, avanzamos hacia la Pascua, cuando Dios nos muestra, a través de su Hijo Jesús, cómo la bondad y la luz pueden vencer el mal y la oscuridad.
Día 27 – 31 de marzo del 2025
De Hermana Rayleen Giannotti, Cumberland, Rhode Island, Estados Unidos
Sí, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva.
Isaías 65, 17-19
No quedará el recuerdo del pasado ni se lo traerá a la memoria,
sino que se regocijarán y se alegrarán para siempre por lo que yo voy a crear:
porque voy a crear a Jerusalén para la alegría y a su pueblo para el gozo.
Jerusalén será mi alegría, yo estaré gozoso a causa de mi pueblo.
Transcurridos los dos días, Jesús partió hacia Galilea.
Juan 4, 43-45
El mismo había declarado que un profeta no goza de prestigio en su propio pueblo.
Pero cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la Pascua; ellos también, en efecto, habían ido a la fiesta.
Hoy, se nos invita a reflexionar sobre las palabras del profeta Isaías y sobre las acciones de Jesús, el profeta que no es recibido en su propia tierra. El profeta Isaías proclama que Dios está «por crear un cielo nuevo y una tierra nueva», la seguridad de que Dios será fiel a la alianza y el mundo se transformará en la nueva era que Dios trae. ¡Isaías asegura al pueblo que Dios es (y será) leal a los elegidos! Finalmente, en Jesús, la encarnación de la lealtad y el poder de Dios, la nueva era de Dios está sobre los elegidos. Sin embargo, ellos, su propio pueblo, no experimentan alegría y deleite en su presencia. Más bien, es un «extraño» que confía y cree. Jesús reconoce su fe y le despide con la Esperanza: «Tu hijo vivirá». Esta Esperanza le lleva a casa, donde encuentra la sanación y la vida. ¿Confiamos y creemos que Cristo y la nueva era están entre nosotros?
Día 28 – 1 de abril del 2025
De Elsa Cromarty, Asociada, East Coast Demerara, Guyana
Dios es nuestro refugio y fortaleza,
una ayuda siempre pronta en los peligros.
Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva
y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar;Los canales del Río alegran la Ciudad de Dios,
Salmo 46, 2-3, 5-6
la más santa Morada del Altísimo.
Dios está en medio de ella: nunca vacilará;
él la socorrerá al despuntar la aurora.
Hace unas semanas, una amiga me envió un meme en el que se mostraba dos pájaros. Uno estaba al borde de la rama mirando hacia abajo; el otro se encontraba justo detrás. El primer pájaro dijo: «¿Y si me caigo?» El segundo pájaro respondió, «Pero, ¿si vuelas?» El temor siempre tiene un efecto debilitador en nuestro ser y en nuestra capacidad de realizar muchas cosas ya que perturba nuestro equilibrio.
No obstante, el salmo de hoy me recuerda que la presencia de Dios en mi vida trasciende todos los desafíos y obstáculos, sin dar lugar al miedo. En Dios, hay bienestar, tranquilidad y un espacio seguro en el cual puedo retirarme sin vacilaciones. Esta convicción me da gozo. ¡Puedo volar!
En tiempos de lucha personal y colectiva, se nos confirma que la presencia de Dios es nuestra fuente de fuerza inquebrantable. En medio de la perturbación de lo familiar, la presencia de Dios es nuestra ancla que nos sostiene firmes. Podemos tener la seguridad de saber que Dios está con nosotros, brindándonos paz, estabilidad y socorro en nuestros momentos más oscuros.
Día 29 – 2 de abril del 2025
De Jennifer Lesenger, Mercy Associate, Gastonia, North Carolina, United States
Así habla el Señor: En el tiempo favorable, yo te respondí,
Isaías 49, 8-10
en el día de la salvación, te socorrí.
Yo te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir las herencias devastadas, para decir a los cautivos: «¡Salgan!»,
y a los que están en las tinieblas: «¡Manifiéstense!».
Ellos se apacentarán a lo largo de los caminos,
tendrán sus pastizales hasta en las cumbres desiertas.
No tendrán hambre, ni sufrirán sed,
el viento ardiente y el sol no los dañarán,
porque el que se compadece de ellos
los guiará y los llevará hasta las vertientes de agua.
A menudo nuestras oraciones no son respondidas inmediatamente. Se nos pide que permanezcamos fuertes en nuestra fe y que esperemos el tiempo divino de Dios. Sin embargo, la espera puede parecer eterna y llegamos a preguntamos si Dios nos ha abandonado. Pero Isaías nos asegura que no hay razón para preocuparse; nuestra alianza con Dios es eterna: «En el tiempo favorable, yo te respondí, en el día de la salvación, te socorrí». (49,8). Se nos recuerda que debemos mantener la esperanza y la seguridad de que llegará la respuesta a nuestras oraciones y el fin de nuestro sufrimiento. Incluso a quienes se han desviado del camino del Señor se les llamará de nuevo «para decir a los cautivos: ‘¡Salgan!’, y a quienes están en las tinieblas: ‘¡Manifiéstense!’» (49,9). Dios nos llama a todos a casa. Así que no te preocupes por las oraciones que aún no han sido respondidas; Dios proveerá. Donde veas desolación y sobras, Dios cultivará y hará crecer la abundancia. En tiempos de espera, recuerda la promesa que Dios te hizo: «… yo no te olvidaré». (49,15). Durante este tiempo de Cuaresma, aferrémonos a la certeza de que Dios proveerá para nosotros.
Día 30 – 3 de abril del 2025
De Hermana Beatrice Garcia, Norwalk, California, Estados Unidos
Deja de lado tu indignación y arrepiéntete del mas que quieres infligir a tu pueblo.
Exodo 32, 12-14
Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus servidores,
a quienes juraste por ti mismo diciendo:
«Yo multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo,
y les daré toda esta tierra de la que hablé,
para que la tengan siempre como herencia».
Y el Señor se arrepintió del mal con que había amenazado a su pueblo.
Al vivir en el condado de Los Ángeles, una zona que recientemente ha sido testigo de una «ira abrasadora», se puede entender la súplica de Moisés. El Dios del Antiguo Testamento es un Dios de castigo y venganza. Es divertido ver a Moisés recordándole a Dios sus promesas para que no los destruya en su ira por su infidelidad. Dios se ablandó. ¿Por qué?
El Nuevo Testamento nos muestra a un Dios tan amoroso que nos envió a Jesús por amor. Dios soporta nuestras infidelidades, perdonándonos una y otra vez por amor. ¿Cuán insondable es ese tipo de amor? La gracia de la Cuaresma nos permite practicar este tipo de amor, suavizar nuestros corazones, si tan solo lo pedimos. Nuestro mundo necesita nuestro amor, así como se nos ha amado.
Día 31 – 4 de abril del 2025
De Hermana Orlean Pereda, Tamuning, Guam
El Señor rechaza a los que hacen el mal
para borrar su recuerdo de la tierra.
Cuando ellos claman, el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias.El Señor está cerca del que sufre
Salmo 34, 17-20
y salva a los que están abatidos.
El justo padece muchos males,
pero el Señor lo libra de ellos.
Esta parte del Salmo habla del amor y de la misericordia de nuestro Padre que da y perdona.
Dios entregó a Jesús, su Hijo amado, a través de todas las pruebas que llevaron a su muerte en la cruz para que pudiéramos ser perdonados de nuestros pecados y tener vida eterna. Jesús, el Hijo de Dios, nos enseñó a orar y a confiar en el Padre sin importar las pruebas que enfrentemos.
Dios responde todas las oraciones con un sí, un no, o un, «espera un poco». Este mensaje me habla en mi vida cotidiana y me lleva a creer que Dios actúa en nuestras vidas si confiamos en que nunca nos abandona.
Mi hermana Julie tuvo un aneurisma cerebral hace tres años y sufrió un derrame cerebral que le hizo perder el uso del brazo izquierdo y la pierna izquierda. No perdió el habla y su mente sigue siendo aguda. Le instalaron una sonda gástrica para que pudiera alimentarse en forma líquida. Todos los días yo oraba para acatar la voluntad de Dios en ella. Después de la Navidad de 2024, Julie comió su puré y me habló de cómo echaba de menos ciertas comidas. En mi visita de hace unas semanas, ella tenía buenas noticias: le habían retirado la sonda de alimentación porque ya no la necesitaba.
En este Año Jubilar de la Esperanza, una Esperanza que no defrauda: que nuestra fe sea fortalecida, que reconozcamos a Cristo Resucitado en medio de nuestras vidas, y que dejemos que Él nos transforme en Peregrinos y Peregrinas de la Esperanza Cristiana.
Día 32 – 5 de abril del 2025
De Hermana Rose Weidenbenner, Álamo, Texas, Estados Unidos
Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia.
Lucas 8, 15
Dentro de dos semanas escucharemos la «Luz de Cristo» y responderemos, «Gracias sean dadas a Dios». Para algunas personas se tardará en llegar, y para otras parecerá que acaban de lavarnos las cenizas de nuestra frente.
Apenas se nos escucha reflexionar sobre el versículo que precede al Evangelio, y sin embargo el versículo de hoy nos relata, «Lo que cae en tierra fértil son las personas que escuchan la palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen y dan fruto gracias a su perseverancia». ¿Hemos perseverado hasta este punto en preparación de la Semana Santa y subsiguientemente?
¿Cuán generosos han sido nuestros corazones estas últimas cuatro semanas? ¿Dónde hemos visto o dónde hemos mostrado la Luz de Cristo en nuestro ministerio? ¿Estamos dispuestas a ser antirracistas y no violentas? ¿Estamos dispuestas a apoyar a inmigrantes y a pobres? ¿Qué cosecharemos? En comunión, en la Vigilia Pascual, ¿daremos realmente gracias a Jesús por revelarnos el camino a través de la Cuaresma, la Semana Santa y la Pascua?